INTRODUCCION
Actualmente vivimos cambios
en los patrones de morbilidad y mortalidad de las sociedades desarrolladas.
Este cambio consiste en el reemplazo de las enfermedades infecciosas por
enfermedades comúnmente consideradas “Enfermedades del estilo de vida”. Este
tipo de enfermedades se caracterizan por ser de tipo crónico y son causadas,
por conductas tóxicas para la salud aun así este tema no es nuevo, pero lo que
sí es, es el aumento de su peligrosidad y acceso.
El tabaquismo entra como una
de estas enfermedades del estilo de vida, la cual ha ido en aumento sobre todo
en la población entre los 12 y 25 años de edad, ya que se considera como un
acto social de elite, que es relajante y antidepresivo.
Un estilo de vida es un
conjunto de actitudes y hábitos, personales y sociales, asociados a una serie
de rutinas cotidianas. Esta forma de vida, este conjunto de costumbres,
determina en gran medida la salud de un sujeto.
Si pensamos al estilo de
vida como un patrón de comportamientos, hablaremos de patrones patógenos y
patrones inmunógenos
Un patrón patógeno de
comportamiento es un conjunto de conductas que favorecen el riesgo a enfermar.
Por el contrario, un patrón
inmunógeno es un conjunto de comportamientos que nos protegen de la enfermedad.
Podemos distinguir varios
aspectos dentro de estos patrones de comportamiento:
·
Conductas alimentarias
·
Consumición de substancias tóxicas
·
Conductas relativas a la actividad física
·
Conductas relativas a la organización diaria
·
Conductas relativas a las relaciones interpersonales
SU DEFINICION:
EL tabaquismo es un daño de
características crónicas que se produce en la persona que consume tabaco en
exceso. El concepto también se utiliza para nombrar a la adicción que un sujeto
experimenta por el tabaco, lo que suele generarse por la nicotina.
El tabaquismo es una
enfermedad crónica sistémica que pertenece al conjunto de las adicciones y que
es una de las principales causas de mortalidad evitable en todo el mundo. Los
expertos afirman que el tabaquismo está directamente vinculado al desarrollo de
veintinueve enfermedades, entre ellas diez clases de cáncer.
Quien fuma adquiere una
dependencia mental y física por la mencionada nicotina. El fumador puede sufrir
síndrome de abstinencia cuando intenta dejar el tabaco, ocasionándole la
necesidad de volver a fumar.
Desde este enfoque la
Psicología de la Salud ha señalado que las principales causas de morbilidad y
mortalidad provienen de estilos de vida y conductas poco saludables. Conductas
como el tabaquismo, estados emocionales negativos como la ansiedad o la
depresión, o la permanencia en entornos estresantes (ya sean laborales o
afectivos), repercuten negativamente en la salud de las personas.
Según la OMS, el tabaquismo
mata cada año a 6 millones de personas y, de continuar la tendencia, para el
2030 la cifra aumentará a más de 8 millones de defunciones por esta razón. Por
si esto fuera poco, más de 600 mil muertes al año ocurren entre personas no
fumadoras, expuestas al humo del tabaco. Además, es la primera causa de
invalidez en el mundo.
¿Qué causa adicción del tabaco?
Principalmente por la
nicotina, su principal componente activo, que actúa sobre el sistema nervioso
central generando adicción. La nicotina crea una dependencia física y
psicológica muy parecida a lo que sucede con otras drogas o el alcohol; existe
síndrome de abstinencia y una "necesidad" por el consumo de la
sustancia.
¿Por qué es tan dañino?
Además de que el tabaco es
perjudicial por sí mismo, la industria cigarrera agrega muchos más ingredientes
que resultan dañinos para mejorar el sabor y hacer que el hábito sea
"placentero". De esta manera
tenemos que el cigarro se compone por más de 7 mil sustancias químicas, entre
las que se incluyen 60 que son carcinógenos y causan también enfermedades
cardiacas.
Algunos de los químicos que se encuentran en las distintas
fases del cigarro (sólido, gaseosa o de partículas) son:
Nicotina, DT (insecticida), Propano
(combustible para naves espaciales y propelente de aerosoles), Cianuro (Usado
en explosivos, tintes y plásticos), Benceno (hidrocarburo aromático), Butano (hidrocarburo
derivado de la fermentación de mantecas rancias), Arsénico (compuesto tóxico
utilizado en la fabricación de semiconductores), Aldehído fórmico (resultante
de la oxidación del alcohol etílico), Metanol (alcohol de madera), Acetileno
(gas altamente inflamable), Amoniaco (Utilizado en productos de limpieza,
plásticos y explosivos), Monóxido de carbono (gas inflamable y altamente
tóxico), Alquitrán (Se usa como combustible y es muy tóxico), Óxido de
nitrógeno (compuesto inorgánico derivado de la combustión de carbón, petróleo y
diesel), Partículas radiactivas (contenidas en los fertilizantes usados para el
crecimiento de plantas)
¿Cómo
se consume el tabaco y sus efectos?
·
La
forma más usual para el consumo del tabaco es fumarlo en cigarrillos. También
se fuma en puros o pipa; otras formas de consumo son masticarlo o aspirarlo
aunque no son muy frecuentes.
·
De
igual forma, la nicotina también puede producir efectos sedantes, dependiendo
de la cantidad que se fume y de la respuesta del organismo del fumador al
tabaco.
·
Al
fumar tabaco la nicotina se distribuye con rapidez en el organismo, llegando al
cerebro en 10 segundos después de la inhalación.
·
Inmediatamente
después de la exposición a la nicotina, se provoca en el fumador un incremento
en la presión sanguínea, la respiración y el ritmo cardiaco.
Entonces entendemos que:
·
El tabaquismo puede ser conceptualizado como una alteración
conductual crónica, con factores de riesgos genéticos y ambientales.
·
La base psicológica de la dependencia es la adicción a la
nicotina.
Por lo que su etiología es comprendida por factores
ambientales y sociales: el proceso de adicción a la nicotina suele realizarse
por etapas. La mayoría de los fumadores tiene una susceptibilidad de base.
El primer paso es la
experimentación o iniciación, durante la cual la persona es persuadida de fumar
por sus pares, o por falsos preconceptos (por ejemplo, que los fumadores tienen
más amistades). Posteriormente, factores como susceptibilidad, bajo nivel
educativo, relación con otros fumadores, o falta de preocupación por parte de
los padres, hacen que se llegue al uso permanente del tabaco.
Dos pre-dictores importantes
de persistencia son la dependencia a la nicotina y el bajo nivel de educación.
Sólo un tercio o la mitad de las personas que experimentaron con cigarrillos se
vuelven fumadoras.
Factores psiquiátricos:
trastornos psiquiátricos como ser los depresivos, de déficit de atención, de la
ansiedad, bipolares, alcoholismo, drogadicción o esquizofrenia se relacionan
con el tabaquismo. Habría varios mecanismos involucrados. La nicotina tiene
efectos antidepresivos, y cuando se trata de dejar el cigarrillo los pacientes
experimentarían síntomas depresivos o tendrían recaídas.
Todos los indicadores epidemiológicos y de
impacto en la salud, se estratificarían por sexo, edad y nivel socioeconómico
para el caso del tabaquismo.
·
Grupos de edad: definir grupos de edad idóneos para realizar
el análisis estratificado:
·
Adultos: 16-24, 25-44, 45-64, 65 y más años
·
Jóvenes: a partir de 14 años
·
Nivel socioeconómico
·
Nivel de estudios
·
Sin estudios
·
Estudios primarios
·
Estudios secundarios
·
Estudios universitarios
·
Clase social por ocupación
Además de esto existen Métodos de Evaluación con el objetivo
de cuantificar el grado de dependencia de la nicotina de un fumador, es
importante porque los sujetos que padecen de esta condición de forma elevada es
más probable que necesiten un tratamiento más intensivo. Hay una serie de
medidas que se utilizan para valorar el grado de dependencia. Las que han
demostrado tener más utilidad para el tratamiento son los criterios
diagnósticos del DSM-IV-TR y las escalas de Fagerström.
El DSM-IV-TR (American
Psychiatric Association, 2000) recoge, dentro de los trastornos relacionados
con sustancias, los trastornos relacionados con la nicotina. Dentro de dicha
categoría incluye la dependencia nicotínica, la abstinencia de la nicotina y el
trastorno relacionado con la nicotina no especificada. El CIE-10 o Sistema
Clasificatorio de la Organización Mundial de la Salud para todas las
enfermedades lo incluye, en su última edición de 1992, en el apartado F17 con
la denominación de Trastornos mentales y del comportamiento debido al consumo
de tabaco, incluyendo distintos estados como intoxicación, síndrome de
abstinencia, síndrome de dependencia, etc.
Escalas que evalúan la dependencia.
La escala más conocida y más
utilizada para evaluar la dependencia de la nicotina es la de Fageström.
Con sus escalas pretende
diferenciar a los fumadores duros de los fumadores blandos. Fagerström parte de
la premisa de que la nicotina es el reforzador primario de la conducta de
fumar, es decir, mientras que fumar implica eventos farmacológicos y
psicosociales, el papel de la nicotina en la dependencia del individuo puede
ser el factor clave en el uso compulsivo del tabaco. Los componentes conductual
y sensorial pasarían a ser considerados como reforzadores secundarios.
El planteamiento inicial del
que partió para la construcción de su primer cuestionario, el Cuestionario de
tolerancia de Fagerström fue que el mismo obtendría un valor equiparable a la
evaluación fisiológica de la nicotina en el sujeto.
Fagerström, tomó en
consideración los siguientes aspectos:
1)
el número de cigarrillos por día
(frecuencia).
2)
el total de nicotina de la marca de cigarrillos (el poder de la dosis).
3)
si hay inhalación del humo (la utilización efectiva de la droga).
4)
la tasa y el tiempo en que tarda, con posterioridad al despertarse por la
mañana, en fumar.
5)
la importancia del primer cigarrillo que fuma por la mañana en orden a aliviar
el síndrome de abstinencia
6)
el mayor control de estímulos internos relativos al control externo.
El Cuestionario de
tolerancia de Fagerström (1978) es una escala corta de 8 ítems, de
administración sencilla y de gran utilidad práctica para conocer el nivel de
nicotina del sujeto.
La puntuación de la escala
oscila entre 0 y 11, siendo la adicción mayor a la nicotina cuanto más alta sea
la cifra obtenida. Un valor igual o mayor a siete indica un nivel elevado de
dependencia, mientras que uno menor de tres es una dependencia ligera.
Autor registros
Consiste en el autorreporte
en una tabla del consumo de cigarrillos por horas, los diferentes días de la
semana, con el propósito de observar cómo va evolucionado el consumo a lo largo
del período de deshabituación.
Evaluación de Craving
El concepto de Craving se
está convirtiendo en un concepto central para explicar cualquier adicción. Lo
mismo ocurre para explicar la dependencia de la nicotina, especialmente como un
concepto íntimamente unido al síndrome de abstinencia de la nicotina.
Se evalúa como deseo a
consumir, urgencia o gran urgencia, ganas de fumar, o como Craving en los
estudios en lengua inglesa. La traducción castellana como querencia no es
adecuada para el lenguaje coloquial, de ahí que se utilice frecuentemente en
inglés como Craving. Lo que más se adecua al término serían ganas, deseo o
urgencia de fumar, en muchos casos precedido de la palabra “mucho/a o muchos/as...”.
Existen distintas escalas
para evaluar el Craving respecto al tabaco. Varias tienen un solo ítem y unas
pocas no más de cinco ítems.
Principales tratamientos psicológicos del
tabaquismo Técnicas generales de modificación de la conducta
a) Contrato de contingencias
-
Contrato
con el terapeuta
-
Contrato
con otra persona distinta del terapeuta
-
Contratos
entre empresas y empleados
b) Técnicas de auto control
-
De
sensibilización sistemática o control de estímulos y extinción
-
Entrenamiento
en relajación
c) Técnicas inversivas generales
-
Shock
eléctrico
-
Sensibilización
encubierta
Procedimientos psicológicos específicos
a) Técnicas aversivas específicas
-
Fumar
rápidamente
-
Retener
el humo
-
Saciación
-
Fumar
focalizadamente
b) Técnicas de reducción gradual del
consumo de cigarrillos y de nicotina
-
Cambio
de marca de cigarrillos semanal
-
Cambio
de marca de cigarrillos diaria
-
Autor
registros
-
Fijar
horas para no fumar
-
Fumar
de forma programada
c) Técnicas de modificación de la conducta
o de afrontamiento y ensayo conductual
-
Creación
de ambientes sin humo
-
Entrenamiento
en la búsqueda y realización de conductas alter nativas
-
Aprendizaje
del rechazo de cigarrillos
-
Técnicas
para la disminución del refuerzo positivo
-
Reestructuración
cognoscitiva
d) Plan de 5 días
e) Medición del monóxido de carbono en el
aire espirado. Retroacción fisiológica (feedback)
f) Programas multicomponente
CONCLUSIONES
El tabaquismo ha logrado prevalencia y un
inicio a más temprana edad en su consumo, mayor número de menores de edad que
fuman y un incremento de la prevalencia en mujeres. El comienzo del hábito a
edades cada vez más tempranas señala que no se han vigilado las medidas
reguladoras con éxito, como la venta de cigarros a menores de edad. En este
caso, a pesar de contar con una legislación que lo prohíbe, existe evidencia de
la fácil accesibilidad del adolescente al producto. En consecuencia, resulta
necesario incrementar y fortalecer la investigación en materia del consumo de
tabaco con el fin de promover campañas que apoyen la prevención de dicha adicción
y con un enfoque a cuerdo a los cambios sociales y culturales que se
experimentan en las entidades a tratar.
REFERENCIAS:
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Sesma-Vázquez s, Hernández-Ávila M. El consumo de tabaco en los hogares en
México: resultados de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares
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Lazcano-Ponce EC, Hernández-Ávila M. Primer Informe sobre el Combate al
Tabaquismo. México ante el Convenio Marco para el Control del Tabaco, México.
Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud Pública, 2005.
Ø World Health Organization.
Tobacco Free Initiative. WHO Framework Convention on Tobacco Control.
Disponible en http://www.who.int/tobacco/dgo_statment_04Nov05/en/print.html
Ø Secretaría de Salud.
Encuesta Nacional de Adicciones 1998 (ENA-98). México: Dirección General de
Epidemiología, 1999.
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Nacional de Adicciones 2012 (ENA-2012). México: INEGI.
Ø Secretaría de Salud. Sistema
de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA). Clínicas de Tabaco.
Dirección
Ø General de Epidemiología.
Disponible en http://www.dgepi.salud.gob.mx/infoepi/index.htm
Ø Puente-Silva FG. Tabaquismo
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Ø Tapia-Conyer R, Cravioto P,
Rosa B et al. Cigarette smoking; knowledge and attitudes among Mexican
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Ø Secretaría de Salud.
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2000.
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