jueves, 30 de octubre de 2014

INTRODUCCION

Actualmente vivimos cambios en los patrones de morbilidad y mortalidad de las sociedades desarrolladas. Este cambio consiste en el reemplazo de las enfermedades infecciosas por enfermedades comúnmente consideradas “Enfermedades del estilo de vida”. Este tipo de enfermedades se caracterizan por ser de tipo crónico y son causadas, por conductas tóxicas para la salud aun así este tema no es nuevo, pero lo que sí es, es el aumento de su peligrosidad y acceso.
El tabaquismo entra como una de estas enfermedades del estilo de vida, la cual ha ido en aumento sobre todo en la población entre los 12 y 25 años de edad, ya que se considera como un acto social de elite, que es relajante y antidepresivo.
Un estilo de vida es un conjunto de actitudes y hábitos, personales y sociales, asociados a una serie de rutinas cotidianas. Esta forma de vida, este conjunto de costumbres, determina en gran medida la salud de un sujeto.
Si pensamos al estilo de vida como un patrón de comportamientos, hablaremos de patrones patógenos y patrones inmunógenos
Un patrón patógeno de comportamiento es un conjunto de conductas que favorecen el riesgo a enfermar.
Por el contrario, un patrón inmunógeno es un conjunto de comportamientos que nos protegen de la enfermedad.

Podemos distinguir varios aspectos dentro de estos patrones de comportamiento:
·         Conductas alimentarias
·         Consumición de substancias tóxicas
·         Conductas relativas a la actividad física
·         Conductas relativas a la organización diaria
·         Conductas relativas a las relaciones interpersonales

SU DEFINICION:
EL tabaquismo es un daño de características crónicas que se produce en la persona que consume tabaco en exceso. El concepto también se utiliza para nombrar a la adicción que un sujeto experimenta por el tabaco, lo que suele generarse por la nicotina.

El tabaquismo es una enfermedad crónica sistémica que pertenece al conjunto de las adicciones y que es una de las principales causas de mortalidad evitable en todo el mundo. Los expertos afirman que el tabaquismo está directamente vinculado al desarrollo de veintinueve enfermedades, entre ellas diez clases de cáncer.
Quien fuma adquiere una dependencia mental y física por la mencionada nicotina. El fumador puede sufrir síndrome de abstinencia cuando intenta dejar el tabaco, ocasionándole la necesidad de volver a fumar.

Desde este enfoque la Psicología de la Salud ha señalado que las principales causas de morbilidad y mortalidad provienen de estilos de vida y conductas poco saludables. Conductas como el tabaquismo, estados emocionales negativos como la ansiedad o la depresión, o la permanencia en entornos estresantes (ya sean laborales o afectivos), repercuten negativamente en la salud de las personas.

Según la OMS, el tabaquismo mata cada año a 6 millones de personas y, de continuar la tendencia, para el 2030 la cifra aumentará a más de 8 millones de defunciones por esta razón. Por si esto fuera poco, más de 600 mil muertes al año ocurren entre personas no fumadoras, expuestas al humo del tabaco. Además, es la primera causa de invalidez en el mundo.

¿Qué causa adicción del tabaco?
Principalmente por la nicotina, su principal componente activo, que actúa sobre el sistema nervioso central generando adicción. La nicotina crea una dependencia física y psicológica muy parecida a lo que sucede con otras drogas o el alcohol; existe síndrome de abstinencia y una "necesidad" por el consumo de la sustancia.

¿Por qué es tan dañino?
Además de que el tabaco es perjudicial por sí mismo, la industria cigarrera agrega muchos más ingredientes que resultan dañinos para mejorar el sabor y hacer que el hábito sea "placentero".  De esta manera tenemos que el cigarro se compone por más de 7 mil sustancias químicas, entre las que se incluyen 60 que son carcinógenos y causan también enfermedades cardiacas.
Algunos de los químicos que se encuentran en las distintas fases del cigarro (sólido, gaseosa o de partículas) son:
 Nicotina, DT (insecticida), Propano (combustible para naves espaciales y propelente de aerosoles), Cianuro (Usado en explosivos, tintes y plásticos), Benceno (hidrocarburo aromático), Butano (hidrocarburo derivado de la fermentación de mantecas rancias), Arsénico (compuesto tóxico utilizado en la fabricación de semiconductores), Aldehído fórmico (resultante de la oxidación del alcohol etílico), Metanol (alcohol de madera), Acetileno (gas altamente inflamable), Amoniaco (Utilizado en productos de limpieza, plásticos y explosivos), Monóxido de carbono (gas inflamable y altamente tóxico), Alquitrán (Se usa como combustible y es muy tóxico), Óxido de nitrógeno (compuesto inorgánico derivado de la combustión de carbón, petróleo y diesel), Partículas radiactivas (contenidas en los fertilizantes usados para el crecimiento de plantas)

¿Cómo se consume el tabaco y sus efectos?

·         La forma más usual para el consumo del tabaco es fumarlo en cigarrillos. También se fuma en puros o pipa; otras formas de consumo son masticarlo o aspirarlo aunque no son muy frecuentes.
·         De igual forma, la nicotina también puede producir efectos sedantes, dependiendo de la cantidad que se fume y de la respuesta del organismo del fumador al tabaco.
·         Al fumar tabaco la nicotina se distribuye con rapidez en el organismo, llegando al cerebro en 10 segundos después de la inhalación.
·         Inmediatamente después de la exposición a la nicotina, se provoca en el fumador un incremento en la presión sanguínea, la respiración y el ritmo cardiaco.

Entonces entendemos que:

·         El tabaquismo puede ser conceptualizado como una alteración conductual crónica, con factores de riesgos genéticos y ambientales.
·         La base psicológica de la dependencia es la adicción a la nicotina.

Por lo que su etiología es comprendida por factores ambientales y sociales: el proceso de adicción a la nicotina suele realizarse por etapas. La mayoría de los fumadores tiene una susceptibilidad de base.



El primer paso es la experimentación o iniciación, durante la cual la persona es persuadida de fumar por sus pares, o por falsos preconceptos (por ejemplo, que los fumadores tienen más amistades). Posteriormente, factores como susceptibilidad, bajo nivel educativo, relación con otros fumadores, o falta de preocupación por parte de los padres, hacen que se llegue al uso permanente del tabaco.
Dos pre-dictores importantes de persistencia son la dependencia a la nicotina y el bajo nivel de educación. Sólo un tercio o la mitad de las personas que experimentaron con cigarrillos se vuelven fumadoras.
Factores psiquiátricos: trastornos psiquiátricos como ser los depresivos, de déficit de atención, de la ansiedad, bipolares, alcoholismo, drogadicción o esquizofrenia se relacionan con el tabaquismo. Habría varios mecanismos involucrados. La nicotina tiene efectos antidepresivos, y cuando se trata de dejar el cigarrillo los pacientes experimentarían síntomas depresivos o tendrían recaídas.



Todos los indicadores epidemiológicos y de impacto en la salud, se estratificarían por sexo, edad y nivel socioeconómico para el caso del tabaquismo.

·         Grupos de edad: definir grupos de edad idóneos para realizar el análisis estratificado:
·         Adultos: 16-24, 25-44, 45-64, 65 y más años
·         Jóvenes: a partir de 14 años
·         Nivel socioeconómico
·         Nivel de estudios
·         Sin estudios
·         Estudios primarios
·         Estudios secundarios
·         Estudios universitarios
·         Clase social por ocupación

Además de esto existen Métodos de Evaluación con el objetivo de cuantificar el grado de dependencia de la nicotina de un fumador, es importante porque los sujetos que padecen de esta condición de forma elevada es más probable que necesiten un tratamiento más intensivo. Hay una serie de medidas que se utilizan para valorar el grado de dependencia. Las que han demostrado tener más utilidad para el tratamiento son los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR y las escalas de Fagerström.

El DSM-IV-TR (American Psychiatric Association, 2000) recoge, dentro de los trastornos relacionados con sustancias, los trastornos relacionados con la nicotina. Dentro de dicha categoría incluye la dependencia nicotínica, la abstinencia de la nicotina y el trastorno relacionado con la nicotina no especificada. El CIE-10 o Sistema Clasificatorio de la Organización Mundial de la Salud para todas las enfermedades lo incluye, en su última edición de 1992, en el apartado F17 con la denominación de Trastornos mentales y del comportamiento debido al consumo de tabaco, incluyendo distintos estados como intoxicación, síndrome de abstinencia, síndrome de dependencia, etc.

Escalas que evalúan la dependencia.

La escala más conocida y más utilizada para evaluar la dependencia de la nicotina es la de Fageström.

Con sus escalas pretende diferenciar a los fumadores duros de los fumadores blandos. Fagerström parte de la premisa de que la nicotina es el reforzador primario de la conducta de fumar, es decir, mientras que fumar implica eventos farmacológicos y psicosociales, el papel de la nicotina en la dependencia del individuo puede ser el factor clave en el uso compulsivo del tabaco. Los componentes conductual y sensorial pasarían a ser considerados como reforzadores secundarios.
El planteamiento inicial del que partió para la construcción de su primer cuestionario, el Cuestionario de tolerancia de Fagerström fue que el mismo obtendría un valor equiparable a la evaluación fisiológica de la nicotina en el sujeto.

Fagerström, tomó en consideración los siguientes aspectos:

1) el número de  cigarrillos por día (frecuencia).
2) el total de nicotina de la marca de cigarrillos (el poder de la dosis).
3) si hay inhalación del humo (la utilización efectiva de la droga).
4) la tasa y el tiempo en que tarda, con posterioridad al despertarse por la mañana, en fumar.
5) la importancia del primer cigarrillo que fuma por la mañana en orden a aliviar el síndrome de abstinencia
6) el mayor control de estímulos internos relativos al control externo.

El Cuestionario de tolerancia de Fagerström (1978) es una escala corta de 8 ítems, de administración sencilla y de gran utilidad práctica para conocer el nivel de nicotina del sujeto.
La puntuación de la escala oscila entre 0 y 11, siendo la adicción mayor a la nicotina cuanto más alta sea la cifra obtenida. Un valor igual o mayor a siete indica un nivel elevado de dependencia, mientras que uno menor de tres es una dependencia ligera.


Autor registros

Consiste en el autorreporte en una tabla del consumo de cigarrillos por horas, los diferentes días de la semana, con el propósito de observar cómo va evolucionado el consumo a lo largo del período de deshabituación.

Evaluación de Craving

El concepto de Craving se está convirtiendo en un concepto central para explicar cualquier adicción. Lo mismo ocurre para explicar la dependencia de la nicotina, especialmente como un concepto íntimamente unido al síndrome de abstinencia de la nicotina.

Se evalúa como deseo a consumir, urgencia o gran urgencia, ganas de fumar, o como Craving en los estudios en lengua inglesa. La traducción castellana como querencia no es adecuada para el lenguaje coloquial, de ahí que se utilice frecuentemente en inglés como Craving. Lo que más se adecua al término serían ganas, deseo o urgencia de fumar, en muchos casos precedido de la palabra “mucho/a o muchos/as...”.

Existen distintas escalas para evaluar el Craving respecto al tabaco. Varias tienen un solo ítem y unas pocas no más de cinco ítems.

Principales tratamientos psicológicos del tabaquismo Técnicas generales de modificación de la conducta

a)         Contrato de contingencias
-          Contrato con el terapeuta
-          Contrato con otra persona distinta del terapeuta
-          Contratos entre empresas y empleados
b)         Técnicas de auto control
-          De sensibilización sistemática o control de estímulos y extinción
-          Entrenamiento en relajación
c)         Técnicas inversivas generales
-          Shock eléctrico
-          Sensibilización encubierta
  
  Procedimientos psicológicos específicos

a)         Técnicas aversivas específicas
-          Fumar rápidamente
-          Retener el humo
-          Saciación
-          Fumar focalizadamente
b)         Técnicas de reducción gradual del consumo de cigarrillos y de nicotina
-          Cambio de marca de cigarrillos semanal
-          Cambio de marca de cigarrillos diaria
-          Autor registros
-          Fijar horas para no fumar
-          Fumar de forma programada
c)         Técnicas de modificación de la conducta o de afrontamiento y ensayo conductual
-          Creación de ambientes sin humo
-          Entrenamiento en la búsqueda y realización de conductas alter nativas
-          Aprendizaje del rechazo de cigarrillos
-          Técnicas para la disminución del refuerzo positivo
-          Reestructuración cognoscitiva
d)         Plan de 5 días
e)         Medición del monóxido de carbono en el aire espirado. Retroacción fisiológica (feedback)
f)          Programas multicomponente

CONCLUSIONES

El tabaquismo ha logrado prevalencia y un inicio a más temprana edad en su consumo, mayor número de menores de edad que fuman y un incremento de la prevalencia en mujeres. El comienzo del hábito a edades cada vez más tempranas señala que no se han vigilado las medidas reguladoras con éxito, como la venta de cigarros a menores de edad. En este caso, a pesar de contar con una legislación que lo prohíbe, existe evidencia de la fácil accesibilidad del adolescente al producto. En consecuencia, resulta necesario incrementar y fortalecer la investigación en materia del consumo de tabaco con el fin de promover campañas que apoyen la prevención de dicha adicción y con un enfoque a cuerdo a los cambios sociales y culturales que se experimentan en las entidades a tratar.


REFERENCIAS:

Ø  Vázquez-Segovia LA, Sesma-Vázquez s, Hernández-Ávila M. El consumo de tabaco en los hogares en México: resultados de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 1984-2000. Salud Publica Mex 2002;44(supl I):S76-S81.        
Ø  Valdés-Salgado R, Lazcano-Ponce EC, Hernández-Ávila M. Primer Informe sobre el Combate al Tabaquismo. México ante el Convenio Marco para el Control del Tabaco, México. Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud Pública, 2005.     
Ø  World Health Organization. Tobacco Free Initiative. WHO Framework Convention on Tobacco Control. Disponible en http://www.who.int/tobacco/dgo_statment_04Nov05/en/print.html  
Ø  Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 1998 (ENA-98). México: Dirección General de Epidemiología, 1999.     
Ø  Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2012 (ENA-2012). México: INEGI.      
Ø  Secretaría de Salud. Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA). Clínicas de Tabaco. Dirección
Ø  General de Epidemiología. Disponible en http://www.dgepi.salud.gob.mx/infoepi/index.htm 
Ø  Puente-Silva FG. Tabaquismo en México. Bol Oficina Sanit Panam 1986;101(3):234-246.
Ø  Tapia-Conyer R, Cravioto P, Rosa B et al. Cigarette smoking; knowledge and attitudes among Mexican physicians. Salud Publica Mex 1997;39:507-512.  


Ø  Secretaría de Salud. Programa de Acción: Adicciones, el tabaquismo. México: Secretaría de Salud, 2000.

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